Este comentario de la ERA sobre la guía KDIGO 2026 de anemia en la ERC analizó las actualizaciones sustanciales, incluidas nuevas recomendaciones sobre hierro intravenoso, inhibidores de la HIF-prolil hidroxilasa y objetivos de ESA en el panorama terapéutico actual.
La “2026 Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) Clinical Practice Guideline for Anemia in Chronic Kidney Disease” representa una actualización sustancial, más de una década después de la guía KDIGO anterior sobre el tema. Este período de tiempo fue necesario para acumular nueva evidencia científica relevante para una guía actualizada. La nueva guía incluye ahora recomendaciones y puntos de práctica actualizados para el manejo de la anemia, incorporando evidencia reciente sobre terapias de hierro intravenoso e inhibidores de la prolil hidroxilasa del factor inducible por hipoxia (HIF-PHI). Este comentario de la European Renal Best Practice evalúa y comenta críticamente las recomendaciones y puntos de práctica relevantes y más recientes, centrándose en aspectos clave desde una perspectiva europea. La nueva guía enfatiza la necesidad de una evaluación integral del paciente en el momento del diagnóstico, para identificar causas adicionales de anemia distintas de la insuficiencia de eritropoyetina. En consonancia, el momento y el tipo de tratamiento deben individualizarse. Además, introduce umbrales más proactivos para la suplementación con hierro intravenoso, especialmente en pacientes en hemodiálisis. Los agentes estimulantes de la eritropoyesis (AEE) se recomiendan como el tratamiento de primera línea preferido debido a las preocupaciones persistentes sobre la seguridad cardiovascular y las limitaciones metodológicas de los ensayos disponibles con HIF-PHI. El comentario incluye consideraciones sobre aspectos especiales no contemplados por la nueva guía KDIGO, como el embarazo, las consideraciones específicas por sexo, y las interacciones con los inhibidores de SGLT2 o la inflamación. El comentario también destaca las diferencias regulatorias regionales entre las aprobaciones de fármacos europeas y estadounidenses para los HIF-PHI. Aunque respaldan la mayoría de las recomendaciones, los nefrólogos europeos deben tener en cuenta los contextos locales, las aprobaciones regulatorias y la evidencia emergente al implementar estas guías en la práctica clínica.