29 jul. 2025
CVD y atención primaria: la necesidad de la orientación práctica de la EPCCS
Los miembros de la junta directiva y el consejo de la EPCCS se han reunido recientemente para abordar necesidades críticas de apoyo a los profesionales de atención primaria en el manejo de la creciente carga de la enfermedad cardiovascular. Como una de nuestras principales iniciativas, estamos lanzando una orientación práctica basada en las últimas guías de especialistas.
La brecha entre las guías de los especialistas en cardiología y su implementación en la práctica por parte de los médicos de familia (PCP) constituye un reto importante en la atención sanitaria, con repercusiones en los resultados de los pacientes y una contribución a la carga de la enfermedad cardiovascular (CVD). Esta discrepancia se debe a una variedad de factores, que dan lugar a una prevención y un manejo subóptimos de las afecciones cardiovasculares en el ámbito de la atención primaria
Se consideran aspectos clave de esta brecha:
1. Subestimación del riesgo cardiovascular
- Riesgo percibido por el médico frente a riesgo calculado: los estudios muestran sistemáticamente una discrepancia significativa entre cómo los médicos de familia perciben el riesgo cardiovascular de un paciente y el riesgo calculado mediante herramientas validadas como SCORE2/SCORE2-OP. Los médicos de familia suelen subestimar el riesgo CV real, lo que conduce a medidas preventivas inadecuadas.
- Impacto en el tratamiento: esta subestimación se traduce directamente en tasas más bajas de consecución de los objetivos de LDL-C y en un menor uso de terapias recomendadas por las guías, como las estatinas, incluso en pacientes de alto riesgo.
2. Complejidad y volumen de las guías:
- Sobrecarga de información: las guías de cardiología, especialmente las de organizaciones como la European Society of Cardiology (ESC), la American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology (ACC), son exhaustivas y se actualizan con frecuencia, ofreciendo un amplio abanico de recomendaciones. Esto puede resultar abrumador para los médicos de familia, que gestionan un amplio espectro de afecciones.
- Dificultad de aplicación: el enorme volumen y nivel de detalle puede dificultar que los médicos de familia integren todas las recomendaciones en su práctica diaria, especialmente al equilibrar las múltiples necesidades de los pacientes con las limitaciones de tiempo.
3. Barreras para la implementación en atención primaria:
- Limitaciones de tiempo: los médicos de familia a menudo disponen de un tiempo limitado durante las consultas, lo que dificulta los debates en profundidad sobre el riesgo cardiovascular complejo y las modificaciones del estilo de vida.
- Limitaciones de recursos: los recursos insuficientes, incluidos el personal, las herramientas diagnósticas y el acceso a servicios especializados, pueden dificultar el cumplimiento de las guías, especialmente en entornos de menores ingresos.
- Complejidad diagnóstica: algunas afecciones cardiovasculares o evaluaciones de riesgo pueden ser diagnósticamente complejas, requiriendo herramientas y experiencia que no siempre están fácilmente disponibles en atención primaria.
- Falta de formación y educación: aunque los médicos de familia tienen amplios conocimientos, no siempre cuentan con formación especializada en los matices de las guías de cardiología más recientes ni con las habilidades necesarias para un asesoramiento eficaz sobre cambios en el estilo de vida.
- Percepción de falta de aplicabilidad: los médicos de familia pueden sentir que ciertas guías, a menudo diseñadas por especialistas para casos más complejos, no se aplican plenamente a su población general de pacientes o pueden dar lugar a un "sobrediagnóstico y sobretratamiento".
- Factores del paciente: la falta de cumplimiento por parte del paciente de la medicación, las recomendaciones sobre el estilo de vida y las citas de seguimiento también contribuye a la brecha. Esto puede deberse a un malentendido sobre su afección, prácticas culturales, factores económicos o falta de apoyo adecuado.
- Inercia terapéutica: se refiere a la falta de inicio o intensificación del tratamiento por parte de los profesionales sanitarios cuando así lo indican las guías clínicas, incluso cuando los pacientes no alcanzan el objetivo. Esto se observa especialmente en el manejo de los lípidos.
- Discordancia entre profesionales sanitarios: en ocasiones, puede haber una falta de coherencia en los mensajes o de colaboración entre cardiólogos y médicos de familia, lo que provoca incoherencias en el manejo de los pacientes.
4. Impacto de la brecha:
- Resultados subóptimos para los pacientes: la consecuencia directa es que muchos pacientes no reciben una atención óptima basada en la evidencia para la prevención y el manejo de la enfermedad cardiovascular, lo que provoca morbilidad y mortalidad evitables.
- Aumento de la carga sanitaria: un manejo subóptimo puede conducir a una progresión más grave de la enfermedad, un aumento de las hospitalizaciones y mayores costes sanitarios a largo plazo.
- Desigualdades en salud: las discrepancias en la implementación de las guías pueden agravar las desigualdades en salud existentes, ya que las poblaciones vulnerables suelen recibir un tratamiento particularmente insuficiente.
Estrategias para cerrar la brecha:
- Mejora de la educación y la formación: programas educativos específicos para médicos de familia sobre actualizaciones de guías y estrategias de implementación práctica.
- Guías simplificadas y fáciles de usar: desarrollo de guías concisas, claras y específicamente adaptadas al ámbito de la atención primaria, quizás con herramientas de apoyo a la decisión.
- Modelos de atención integrada: fomento de una mejor colaboración y comunicación entre cardiólogos y médicos de familia mediante planes de atención compartidos, vías de derivación y enfoques de equipo multidisciplinar.
- Tecnología y apoyo a la decisión: uso de historias clínicas electrónicas (HCE) con recordatorios integrados, sistemas de apoyo a la decisión clínica y calculadoras de evaluación del riesgo.
- Educación y participación del paciente: capacitar a los pacientes con una mejor comprensión de su riesgo y de la importancia de la adherencia mediante materiales educativos, asesoramiento y toma de decisiones compartida.
- Abordaje de las barreras sistémicas: promover políticas que proporcionen tiempo adecuado para las consultas, un reembolso apropiado por los servicios preventivos y un mejor acceso a los recursos.
- Principios de economía del comportamiento: aplicación de principios que influyen en el comportamiento para mejorar la adherencia de pacientes y profesionales.
- Intervenciones lideradas por farmacéuticos y enfermeras: la implicación de farmacéuticos y enfermeras en el manejo de la medicación y el asesoramiento a los pacientes puede mejorar significativamente la adherencia.
Cerrar esta brecha requiere un enfoque multifacético que aborde las barreras sistémicas, profesionales y a nivel del paciente para el cumplimiento de las guías, con el objetivo final de garantizar que todos los pacientes reciban la atención cardiovascular de la más alta calidad
Referencias