EN Menu

2 ago. 2026

Declaración: beneficio cardiovascular con el consumo típico de café, señal de daño con las bebidas energéticas

Declaración científica de la AHA

El consumo moderado de café y cafeína se asocia con un menor riesgo cardiovascular en general, pero los expertos señalan las bebidas energéticas y el café sin filtrar como áreas de preocupación

La American Heart Association ha publicado su primera declaración científica dedicada a la cafeína y la enfermedad cardiovascular, sintetizando décadas de datos observacionales y de ensayos aleatorizados en un único recurso basado en la evidencia para clínicos y pacientes. La declaración, dirigida por el Dr. Gregory M. Marcus, de la University of California, San Francisco, y el Dr. Frank B. Hu, de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, se publica en Circulation en nombre del Council on Lifestyle and Cardiometabolic Health, el Council on Clinical Cardiology y el Stroke Council de la AHA.

Puntos clave

El consumo moderado parece seguro y potencialmente protector. El consumo de cafeína de hasta aproximadamente 400 mg al día, o unas 3 a 5 tazas de café, parece seguro para la mayoría de los adultos y se asocia con un menor riesgo de cardiopatía coronaria, ictus, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, hipertensión y diabetes tipo 2.

El riesgo de fibrilación auricular podría incluso disminuir. La evidencia de ensayos aleatorizados, incluido un ensayo en el que se comparó la abstinencia de cafeína en bebedores de café frente a la continuación de su hábito, encontró que el consumo regular de café con cafeína reducía el riesgo de fibrilación auricular recurrente en lugar de aumentarlo, un hallazgo que contradice supuestos clínicos de larga data.

Pero las extrasístoles ventriculares aumentan. Mientras que el riesgo de fibrilación auricular disminuye, los datos aleatorizados muestran que el consumo de cafeína aumenta la frecuencia de las contracciones ventriculares prematuras, lo que ilustra cómo los efectos de la cafeína varían según el tipo de arritmia.

La distinción entre café y cafeína importa. Gran parte de la señal protectora proviene de estudios sobre el café como bebida, más que de la cafeína aislada. Se han observado beneficios similares con el café descafeinado, lo que sugiere que otros compuestos bioactivos del café, como el ácido clorogénico y los polifenoles, podrían impulsar algunos beneficios cardiometabólicos independientemente de la propia cafeína.

El método de preparación afecta al colesterol. El café sin filtrar (prensa francesa, turco, hervido escandinavo) eleva el colesterol LDL debido a un compuesto llamado cafestol, que se elimina en gran medida con el filtrado de papel. La cafeína en sí no eleva el LDL.

Las bebidas energéticas son harina de otro costal. Los datos sobre la cafeína en dosis altas, como la que se encuentra en las bebidas y chupitos energéticos, son más limitados pero apuntan de forma constante a un daño cardiovascular, incluidos informes de casos de arritmias peligrosas y eventos cardíacos súbitos tras el consumo de cafeína en dosis altas.

La relación con la presión arterial es compleja. El consumo agudo de cafeína puede elevar transitoriamente la presión arterial, pero el consumo habitual a largo plazo muestra un patrón en forma de J invertida, con un efecto persistente mínimo en niveles de consumo moderados.

Por qué es importante

La cafeína se encuentra entre las sustancias psicoactivas más consumidas del mundo; sin embargo, la mayor parte de la base de investigación es observacional, y los numerosos compuestos del café distintos de la cafeína han dificultado históricamente aislar los efectos cardiovasculares específicos de la cafeína. La nueva declaración señala un creciente conjunto de datos de ensayos controlados aleatorizados, incluidos diseños cruzados y pragmáticos, que están empezando a ofrecer respuestas más definitivas, especialmente en relación con la fibrilación auricular.

Los autores destacan que la variación genética en el metabolismo de la cafeína (regulado en gran medida por la enzima hepática CYP1A2) ayuda a explicar por qué las personas responden de forma tan diferente a la cafeína, aunque todavía no hay suficiente evidencia que demuestre que estas diferencias genéticas alteren de forma significativa los efectos cardiovasculares a largo plazo del consumo habitual de café.

Conclusión clínica

Para la mayoría de los adultos, la declaración respalda continuar con un consumo moderado de café o cafeína como compatible con un estilo de vida saludable para el corazón. Se anima a los clínicos a tener en cuenta el método de preparación (filtrado frente a sin filtrar) al asesorar a los pacientes sobre el colesterol, a evitar recomendaciones generales contra la cafeína en pacientes con fibrilación auricular, y a aconsejar precaución en torno a las bebidas energéticas y los productos sintéticos de cafeína en dosis altas, donde la evidencia apunta más al daño que al beneficio.

El grupo redactor también advierte contra la extrapolación de los beneficios observados con fuentes de cafeína de origen natural a productos sintéticos o de dosis altas, y señala el "sesgo del usuario saludable" —la tendencia de las personas que consumen moderadamente sustancias como el café a adoptar también otros comportamientos protectores de la salud— como una limitación persistente en toda la literatura observacional.