Esta revisión narrativa sintetiza la evidencia procedente de los ensayos ARTESiA y NOAH-AFNET 6 sobre la anticoagulación en los episodios de alta frecuencia auricular detectados por dispositivos y la fibrilación auricular subclínica. Aunque los anticoagulantes orales directos reducen significativamente el riesgo de ictus isquémico, aumentan el riesgo de hemorragias mayores; la tasa anual de ictus sin tratamiento sigue siendo baja, de aproximadamente el 1%. Por tanto, las decisiones clínicas deben priorizar el riesgo trombembólico absoluto, la susceptibilidad a las hemorragias y las preferencias del paciente por encima de los umbrales rígidos de duración del episodio. Los autores proponen un marco escalonado de beneficio clínico neto para ayudar a los cardiólogos y a los profesionales de la atención primaria a individualizar el manejo, equilibrando la prevención del ictus frente al daño por hemorragias en esta población de pacientes en crecimiento.
Los episodios de alta frecuencia auricular detectados por dispositivos y la fibrilación auricular subclínica ocupan un estado intermedio entre una señal electrónica y la fibrilación auricular documentada clínicamente. El estudio ARTESiA demostró que el apixano redujo el ictus o la embolia sistémica en comparación con la aspirina, aunque aumentó el riesgo de sangrado mayor. El estudio NOAH-AFNET 6 no encontró una reducción significativa en su compuesto más amplio de muerte cardiovascular, ictus o embolia sistémica con edoxabán, y observó un mayor número de muertes o sangrados mayores. En conjunto, los ensayos indican una tasa baja de ictus sin tratamiento, cercana al 1 % anual, una reducción del ictus isquémico con el uso de anticoagulantes orales directos y un aumento del sangrado mayor. El tratamiento depende del riesgo absoluto, la gravedad de los desenlaces y el daño competitivo, en lugar de una interpretación binaria de la significación estadística. Esta revisión narrativa distingue la evidencia de los ensayos aleatorizados, las recomendaciones formales de las guías clínicas, la Declaración Científica del American College of Cardiology de 2026 y el marco propuesto por los autores, que integra la certeza diagnóstica, el origen del dispositivo, las características y la trayectoria de los episodios, el antecedente de ictus o ataque isquémico transitorio, el sustrato vascular y auricular, la susceptibilidad al sangrado y las prioridades del paciente. Tras la confirmación del ritmo, un mayor riesgo tromboembólico, incluida la evidencia de subgrupos tras un ictus o ataque isquémico transitorio, puede favorecer la consideración de la anticoagulación cuando el riesgo de sangrado sea aceptable; las señales inciertas, los episodios aislados y breves, el riesgo clínico menor o el daño competitivo sustancial pueden favorecer la vigilancia continuada. El criterio de elegibilidad del ensayo de los seis minutos, la duración del episodio y el tipo de dispositivo no son desencadenantes universales del tratamiento validados de forma independiente, y no existe un umbral de carga universalmente validado. El marco propuesto de beneficio clínico neto escalonado es conceptual y generador de hipótesis, no ha sido validado de forma prospectiva ni externa, y no pretende ser un algoritmo universal de tratamiento prescriptivo.