La guía clínica de 2025 sobre hipertensión de la AHA/ACC mantiene el objetivo de tratamiento de <130/80 mmHg, pero adopta un enfoque estrictamente basado en el riesgo, recomendando farmacoterapia para la hipertensión en estadio 1 una vez que el riesgo de ASCVD a 10 años alcanza el 7,5 %. Las actualizaciones clave incluyen la calculadora de riesgo PREVENT libre de raza, un cribado más amplio de la aldosteronismo primario, la prueba rutinaria de la relación albúmina-creatinina en orina y la incorporación cautelosa de la denervación renal. Clínicamente, el enfoque se desplaza hacia una medición precisa de la presión arterial, una intensificación oportuna del tratamiento y el uso generalizado de combinaciones en una sola píldora para la hipertensión en estadio 2.
OBJETIVO DE LA REVISIÓN: Esta revisión analiza la guía clínica sobre hipertensión de 2025 de la American Heart Association/American College of Cardiology (ACC) y otras sociedades, situando sus recomendaciones en un contexto histórico y evaluando la evidencia que las respalda en las principales poblaciones clínicas. HALLAZGOS RECIENTES: La guía de 2025 mantiene las categorías de presión arterial de 2017 y el objetivo de tratamiento inferior a 130/80 mmHg, pero introduce las ecuaciones PREVENT libres de raza, utiliza un umbral de riesgo a 10 años del 7,5 % para guiar el tratamiento farmacológico de la hipertensión en estadio 1 y fomenta una presión arterial sistólica inferior a 120 mmHg en pacientes seleccionados de alto riesgo. Las actualizaciones adicionales incluyen la terapia con combinación en comprimido único para la hipertensión en estadio 2, un cribado más amplio de la aldosteronismo primario, la medición rutinaria de la relación albúmina-creatinina en orina, la eliminación de la selección de fármacos basada en la raza y la incorporación cautelosa de la denervación renal. Los ensayos recientes refuerzan la evidencia a favor de la reducción intensiva, incluso en pacientes con diabetes y en adultos mayores. La guía de 2025 avanza hacia un enfoque basado en el riesgo y dependiente de la medición. El principal desafío ya no consiste en identificar tratamientos eficaces, sino en garantizar una medición precisa, una intensificación oportuna y un seguimiento sostenido a gran escala.