Esta revisión narrativa destaca el sustancial riesgo cardiovascular a largo plazo asociado con los trastornos hipertensivos del embarazo y sitúa el período posparto como una ventana crítica para la atención preventiva. La evidencia emergente respalda objetivos más estrictos de presión arterial, la expansión de la monitorización remota y las vías de atención multidisciplinarias para mejorar la detección y reducir las reingresos. Los profesionales de la salud deben reconocer estas complicaciones del embarazo como potenciadores específicos del sexo del riesgo cardiovascular que justifican intervenciones más tempranas en el estilo de vida y farmacológicas.
OBJETIVO DE LA REVISIÓN: Los trastornos hipertensivos del embarazo, que incluyen la hipertensión gestacional y la preeclampsia, son una causa principal de morbilidad y mortalidad materna, y conllevan un riesgo cardiovascular significativo a corto y largo plazo. Esta revisión resume la evidencia actual sobre la clasificación, la fisiopatología, el manejo agudo y longitudinal, y las implicaciones cardiovasculares de la hipertensión posparto, destacando al mismo tiempo estrategias emergentes para mejorar los resultados. HALLAZGOS RECIENTES: Los estudios recientes respaldan un control más estricto de la presión arterial en el posparto, el uso ampliado del monitoreo remoto de la presión arterial y los modelos de atención multidisciplinaria para mejorar la detección de la hipertensión, reducir las reingresos hospitalarias y facilitar la reducción del riesgo cardiovascular. Las guías clínicas cardiovasculares contemporáneas reconocen cada vez más los trastornos hipertensivos del embarazo como potenciadores específicos del sexo del riesgo que justifican intervenciones preventivas más tempranas. El período posparto representa una ventana crítica para la salud materna a largo plazo. La investigación futura debe definir los objetivos óptimos de la presión arterial en el posparto, explorar los mecanismos subyacentes que contribuyen a la hipertensión posparto persistente, refinar la predicción del riesgo y evaluar intervenciones que reduzcan la morbilidad y mortalidad cardiovasculares a largo plazo.