Un grupo de trabajo de la ESC, que reúne a varias sociedades, ha publicado un consenso clínico sobre la punción transseptal (PTS), una técnica fundamental para más de 250.000 ablaciones anuales por fibrilación auricular y diversas intervenciones cardíacas estructurales. La declaración enfatiza el papel crítico de la guía ecocardiográfica para la diana precisa de la fosa oval, describe técnicas estandarizadas y proporciona algoritmos claros para prevenir y manejar complicaciones potencialmente mortales, como el taponamiento cardíaco y la punción aórtica. Este consenso ofrece a los cardiólogos intervencionistas y electrofisiólogos un marco práctico y basado en la evidencia para mejorar la seguridad del procedimiento y los resultados en casos rutinarios y complejos.
Con el rápido aumento de las intervenciones percutáneas del corazón izquierdo, el acceso transseptal a la aurícula izquierda se ha convertido en un procedimiento ampliamente utilizado. Esta técnica es fundamental para los procedimientos electrofisiológicos, en particular para la ablación de la fibrilación auricular, que se estima que se realiza en más de 250 000 pacientes al año en todo el mundo, así como para diversas intervenciones del corazón estructural, como la reparación percutánea de la válvula mitral. Aunque la punción transseptal (PTS) se considera generalmente una técnica sencilla, está asociada con un pequeño riesgo de complicaciones potencialmente mortales. Para garantizar un procedimiento exitoso y seguro, es fundamental comprender a fondo el uso clínico de la PTS y la anatomía del tabique interauricular, incluida la fosa oval y sus variantes anatómicas. Desde la primera PTS guiada por fluoroscopia, los avances en la imagen ecocardiográfica han mejorado la precisión de la punción, permitiendo dirigirse a regiones específicas de la fosa oval y facilitando los procedimientos complejos. Aunque la mayoría de las PTS se realizan utilizando una aguja Brockenbrough y una vaina (manejable), existe una gran variación en la técnica y se han desarrollado métodos alternativos, inicialmente destinados a casos complejos pero que ahora se utilizan de forma rutinaria. Comprender las posibles complicaciones, como el taponamiento cardíaco, la punción aórtica y la embolia, es esencial para la prevención, el reconocimiento precoz y el manejo eficaz, mejorando en última instancia los resultados de los pacientes. Por último, comprender cómo abordar escenarios complejos específicos es crucial para el éxito del procedimiento.