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4 ago. 2026

Fragilidad e insuficiencia cardíaca

Una revisión integrada de una relación bidireccional.

Izabella Uchmanowicz, Ercole Vellone, Christopher S Lee et al. - ESC heart failure

Esta revisión integrada examina la relación bidireccional entre la fragilidad y la insuficiencia cardíaca en personas mayores, destacando cómo la fragilidad predice de forma independiente la aparición de insuficiencia cardíaca, mientras que esta última acelera la progresión de la fragilidad a través de la inflamación, la sarcopenia y la descondicionamiento. La fragilidad está fuertemente asociada con una mayor mortalidad, una menor calidad de vida y una peor tolerancia a la terapia médica basada en las guías clínicas, y la recientemente propuesta puntuación de fragilidad en la insuficiencia cardíaca (HFFS) ofrece una herramienta de evaluación específica. Desde el punto de vista clínico, el cribado rutinario de la fragilidad y las intervenciones dirigidas, incluida la rehabilitación física, el apoyo nutricional y la revisión estructurada de la medicación, son esenciales para optimizar los resultados en esta población vulnerable.

Resumen

La insuficiencia cardíaca (IC) y la fragilidad coexisten con frecuencia en las personas mayores y se asocian con resultados clínicos adversos. La fragilidad afecta al 15-76 % de los pacientes con IC crónica, dependiendo del contexto clínico y de la herramienta de evaluación utilizada, con una prevalencia que se acerca al 90 % en los pacientes hospitalizados con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (IC-FEp). Esta revisión integrada sintetiza la evidencia actual sobre la relación bidireccional entre la fragilidad y la IC, incluidos los mecanismos fisiopatológicos compartidos, la epidemiología, las implicaciones pronósticas, las estrategias de evaluación y los enfoques terapéuticos contemporáneos. La evidencia disponible indica que la fragilidad predice de forma independiente la aparición de IC y se asocia con un deterioro progresivo de la estructura y la función cardíaca. Por el contrario, la IC acelera la progresión de la fragilidad a través de la inflamación sistémica, la hipoperfusión del músculo esquelético, la sarcopenia, la activación neurohumoral, la desnutrición y la descondicionamiento asociado a la hospitalización. La fragilidad contribuye a una calidad de vida deteriorada, una capacidad reducida para el autocuidado, una estancia hospitalaria más prolongada, una menor tolerancia a la terapia médica basada en las guías clínicas y un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas. Las estrategias de evaluación actuales incluyen medidas del rendimiento físico, instrumentos multidimensionales de fragilidad y la valoración geriátrica integral. La recientemente desarrollada puntuación de fragilidad en insuficiencia cardíaca (HFFS) representa el primer instrumento multidimensional específico para la IC. Las estrategias de manejo incluyen la rehabilitación física, la optimización nutricional, la revisión estructurada de la medicación y la integración de la evaluación de la fragilidad en la toma de decisiones en la IC avanzada. Las futuras investigaciones deberían priorizar la validación prospectiva de herramientas específicas de fragilidad para la IC y los ensayos aleatorizados que evalúen intervenciones dirigidas a la fragilidad en poblaciones con IC.