Esta publicación de The Lancet aborda la oclusión de la arteria basilar, la manifestación más grave del ictus isquémico por oclusión de gran vaso, con nueva evidencia aleatorizada y observacional que respalda el tratamiento con tenecteplasa intravenosa dentro de una ventana terapéutica ampliada de 24 horas.
La oclusión de la arteria basilar es una afección devastadora con un pronóstico sombrío y constituye la manifestación más grave del ictus isquémico agudo por oclusión de gran vaso.1 La evidencia aleatorizada sobre la seguridad y eficacia de la trombólisis intravenosa en este subtipo de ictus es escasa, especialmente fuera de la ventana convencional de 0-4,5 horas.1,2 La tenecteplasa es un activador tisular del plasminógeno de tercera generación con mayor especificidad por la fibrina y semivida más prolongada que la alteplasa.3 La creciente evidencia aleatorizada y observacional respalda la superioridad de la tenecteplasa sobre la alteplasa en pacientes con ictus isquémico agudo, en particular aquellos con oclusión de gran vaso, en la mejora del resultado funcional a los 3 meses evaluado mediante la escala de Rankin modificada (mRS).