Este estudio del European Heart Journal demostró que la carga de macrófagos de la placa carotídea y los marcadores de macrófagos inflamatorios asociados a lípidos predicen de forma independiente eventos cardiovasculares adversos mayores secundarios, más allá de los factores de riesgo tradicionales. Los hallazgos vinculan la inflamación de la placa a nivel celular con el riesgo cardiovascular recurrente.
Secuenciación de ARN unicelular en sangre y placas de 46 pacientes con endarterectomía carotídea incluidos en la cohorte AtheroExpress. Se realizó una deconvolución en datos de transcriptoma masivo (bulk) de 656 pacientes de AtheroExpress, y los hallazgos se validaron en 82 pacientes incluidos en el Carotid Plaque Imaging Project.
Se identificaron cuatro arquetipos principales de macrófagos de placa: macrófagos inflamatorios, macrófagos asociados a lípidos (LAM), LAM tipo residentes tisulares y LAM inflamatorios. Los análisis de trayectoria celular y destino revelaron que estos derivan tanto de monocitos clásicos como no clásicos. Funcionalmente, este estudio demostró la capacidad de los monocitos para diferenciarse en LAM inflamatorios a través de las etapas de LAM inflamatorio o tipo residente y LAM. A continuación, se deconvolucionó la cohorte de ARN-seq bulk de AtheroExpress. Se demostró que los macrófagos eran la única población celular significativamente asociada tanto con los síntomas en el momento de la cirugía como con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores durante un período de seguimiento de 3 años. Dentro de la población de macrófagos, principalmente los marcadores de células espumosas de LAM y LAM inflamatorio, como PLIN2 y TREM1, se asociaron con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores tras 3 años de seguimiento. Estas asociaciones se validaron en la cohorte del Carotid Plaque Imaging Project.
En conjunto, estos hallazgos aportan información crítica sobre las diferencias funcionales y el origen de las subpoblaciones de macrófagos en la aterosclerosis humana y muestran su significación clínica y su valor predictivo de riesgo en relación con futuros eventos cardiovasculares.