Los profesionales de atención primaria deben tener en cuenta un cambio global significativo del bajo peso al predominio de la obesidad en las últimas tres décadas, según revela un análisis de 3663 estudios poblacionales.
Desde la década de 1990, la obesidad ha surgido como una epidemia global, reflejando las preocupaciones sobre la desnutrición. Tanto el bajo peso como la obesidad conllevan graves riesgos para la salud a lo largo de toda la vida, lo que subraya la importancia de políticas integrales de nutrición y salud [1]. Sin embargo, los datos exhaustivos sobre la prevalencia combinada del bajo peso y la obesidad son escasos. Para abordar esta brecha, la NCD Risk Factor Collaboration llevó a cabo un estudio para estimar la prevalencia del bajo peso y la obesidad de forma individual y combinada, y sus cambios, entre personas de todas las edades en 200 países y territorios desde 1990 hasta 2022
Los hallazgos destacan una tendencia global hacia una doble carga de malnutrición, con muchos países en transición del bajo peso al predominio de la obesidad. Este cambio subraya la urgencia de implementar políticas y programas que aborden ambas formas de malnutrición. Si bien se ha logrado progreso en algunas regiones, persisten desafíos, particularmente en la mejora del acceso a alimentos saludables y nutritivos mientras se frena el aumento de la obesidad. Se necesitan programas sociales, agrícolas y alimentarios eficaces para promover una nutrición saludable y combatir la doble carga de malnutrición en todo el mundo.