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30 mar. 2017

Orientación sobre el cambio de comportamientos de salud: ¿qué dice la evidencia, qué se recomienda y estoy de acuerdo?

EPCCS 2017 Impresión de la conferencia en la Cumbre CV de la EPCCS, impartida por la Profesora Christi Deaton (Cambridge, Reino Unido).

Profesora Christi Deaton - University of Cambridge, Reino Unido

Orientación sobre el cambio de comportamientos de salud: ¿qué dice la evidencia, qué se recomienda y estoy de acuerdo?

En su presentación, la Prof. Deaton subrayó el importante papel que los médicos de atención primaria pueden desempeñar en la prevención primaria de la ECV; es de gran importancia que los médicos de familia y las enfermeras de práctica estén verdaderamente comprometidos. No todas las estrategias son iguales, por lo que es importante considerar cómo se pueden cambiar los comportamientos de salud. Entre otras, se pueden emplear estrategias cognitivo-conductuales para inducir cambios de comportamiento, y se ha demostrado que son eficaces. En general, las técnicas eficaces se centran en ayudar a las personas a desarrollar habilidades para establecer objetivos, alcanzarlos, y en cómo superar las barreras para lograr cambios.

Entre las preguntas pendientes en este campo se incluye cómo pueden emplearse las diferentes técnicas. Además, es importante ser preciso al publicar estudios, de modo que quede claro qué hace la gente cuando utiliza técnicas conductuales. De esta manera, la información será más valiosa para otros médicos. Las Guías de Prevención Cardiovascular de la ESC recomiendan que los profesionales de atención primaria proporcionen prevención de la ECV a los pacientes de alto riesgo. Más concretamente, las recomendaciones para facilitar los cambios de comportamiento incluyen estrategias cognitivo-conductuales establecidas, la implicación de profesionales sanitarios multidisciplinares y la aplicación de intervenciones multimodales. Se ofrecen principios de comunicación eficaz y diez pasos estratégicos para facilitar el cambio de comportamiento. Disponer de tiempo suficiente para seguir la orientación es un desafío en muchas consultas con mucho volumen de trabajo. Esto puede superarse implicando a otras personas, mediante la creación de grupos multidisciplinares. Los programas dirigidos por enfermeras pueden ser muy eficaces. Implicar a una enfermera en el fomento de cambios de comportamiento de salud no significa que el médico de familia deje de ser responsable. El médico de familia tiene un papel a la hora de preguntar sobre los comportamientos y de dar retroalimentación sobre el comportamiento, posiblemente apoyado, por ejemplo, en mediciones repetidas de la presión arterial.

Es importante considerar si los médicos de familia cuentan con las habilidades necesarias para motivar a los pacientes de la manera adecuada; las consultas deberían estar preparadas para considerar esto tan importante como la farmacoterapia. Sin embargo, pocos médicos de familia entre el público habían recibido formación en técnicas de entrevista motivacional. Puede subestimarse fácilmente cómo se puede ayudar a los pacientes a establecer objetivos, y es probable que muchos médicos de familia no sean tan hábiles como podrían serlo si hubieran recibido la formación adecuada. A menudo, tendemos a querer persuadir a los pacientes compartiendo la evidencia de que un comportamiento específico es bueno para ellos. Al mismo tiempo, sabemos que esto rara vez funciona.

Actualmente existe una gran brecha entre lo que recomiendan las guías y lo que realmente sucede en la práctica. Las carencias existentes en habilidades, tiempo disponible y recursos plantean la pregunta de quién es responsable. Las guías recomiendan que las distintas partes actúen conjuntamente. El médico tiene una responsabilidad, el paciente es, en última instancia, responsable de su propia salud, pero también existe un papel para la sociedad. Aunque se trate de una responsabilidad compartida, los médicos de familia no deben olvidar lo que ellos mismos pueden hacer.