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28 oct. 2025

Efecto del control intensivo de la presión arterial sobre el ictus

Un análisis secundario preespecificado del ensayo ESPRIT.

Jingkuo Li, Lubi Lei, Yan Li et al. - Journal of the American College of Cardiology

Este subanálisis de ESPRIT mostró que el control intensivo de la presión arterial reduce significativamente el riesgo de ictus, con el mayor beneficio en pacientes con la presión arterial basal más alta. Los datos respaldan objetivos agresivos específicamente para la prevención del ictus.

Antecedentes

La presión arterial sistólica (PAS) elevada representa la mitad de la fracción atribuible poblacional del ictus, por lo que reducir la PAS es el tratamiento más importante para prevenir el ictus.

Objetivos

En este estudio, los autores buscaron evaluar los efectos del tratamiento intensivo con un objetivo de PAS <120 mmHg sobre el ictus en comparación con el tratamiento estándar con un objetivo de PAS <140 mmHg.

Métodos

En el ensayo ESPRIT, los pacientes hipertensos con alto riesgo cardiovascular fueron asignados aleatoriamente a tratamiento intensivo o tratamiento estándar y seguidos durante 3,4 años. Ajustamos modelos de regresión de riesgos proporcionales de Cox para examinar los efectos sobre la incidencia de ictus, uno de los resultados secundarios preespecificados. Además, realizamos análisis post hoc que incluyeron los efectos sobre los subtipos de ictus y los análisis de referencia (landmark) sobre el ictus y sus subtipos.

Resultados

Aleatorizamos a 11.255 participantes (3022 con ictus previo). Su edad media fue de 64,6 ± 7,1 años, y 4650 (41,3 %) eran mujeres. Durante el seguimiento, la PAS media fue de 119,1 ± 11,1 mmHg en el brazo intensivo y de 134,8 ± 10,5 mmHg en el brazo estándar. El ictus se produjo en 262 participantes (4,7 %) del brazo intensivo y en 303 (5,4 %) del brazo estándar (HR: 0,86; IC del 95 %: 0,73-1,02; p = 0,083), el ictus isquémico en, respectivamente, 243 (4,3 %) frente a 261 (4,6 %) (HR: 0,93; IC del 95 %: 0,78-1,11; p = 0,423), y el ictus hemorrágico en 23 (0,4 %) frente a 45 (0,8 %) (HR: 0,51; IC del 95 %: 0,31-0,85; p = 0,009). El análisis de referencia (landmark) mostró que la diferencia de riesgo en el ictus surgió después de 1 año, y la HR para el periodo posterior a 1 año fue de 0,75 (IC del 95 %: 0,60-0,94; p = 0,011). No hubo interacciones en ninguno de los subgrupos de características basales, incluidos datos demográficos, región, estilo de vida, presión arterial diastólica, hipotensión ortostática, y comorbilidades (todas las p de interacción >0,05).

Conclusiones

En comparación con el objetivo <140 mmHg, el objetivo <120 mmHg redujo a la mitad el riesgo de ictus hemorrágico y no aumentó el de ictus isquémico. El efecto preventivo sobre el ictus surgió tras 1 año de intervención. Se necesitan futuros estudios para confirmar estos hallazgos.